XXXIII Carrera Internacional de la Ciencia (2009) Domingo 18-10-2009
10.450 metros
Tiempo oficioso: 52:12
Tiempo real: 48:58
Ya le he cogido carrerilla a la temporada de las carreras populares, después del último fin de semana en Leganés tocaba debutar en la Carrera Internacional de la Ciencia organizada por el CSIC y que por eso se conoce como la Carrera del CSIC, una de las históricas y tradicionales carreras que se corren en Madrid. En esta ocasión con el hancicap de las obras que tienen lugar en la calle Serrano y que convertían los primeros kilometros de la prueba en una autencia gimcana con giros, baches, calles estrechas y firme en mal estado. A pesar de ello miles de corredores nos reunimos en una fresca mañana de domingo para comenzar tempranito a correr por las calles madrileñas. Después del buen resultado de la anterior carrera en Leganés el objetivo era hacer al menos tan buena carrera como entonces y seguir bajando de los 50 minutos.
El recorrido, obras aparte, constaba de tres partes bien definidas, la primera desde la salida hasta el Paseo de Recoletos era en continua bajada y recorría la calle Serrano hasta llegar a la Puerta de Alcalá y allí continuar bajando pero sin llegar a pasar por la Cibeles. En esta primera parte los corredores tendríamos que sortear las continuas obras que se acumulan en esta calle y que la hacen impracticable, con continuos cambios de ritmo. Después de llegar a la Castellana había que subir hasta la plaza de Cuzco en una larga y tendida cuesta que recorría el carril lateral de la emblemática calle, lo cual también dificultaba el paso debido a la relativa estrechez de dicha calle. Por último al llegar a la Plaza de Cuzco había que girar a la derecha, coger Alberto Alcocer y seguir subiendo hasta la plaza de la República Dominicana, desde donde nos dirigimos de nuevo hacia la calle Serrano y comenzar a bajar hasta la meta situada en el interior del Magariños.
La carrera comenzaba a las 9.00 de la mañana, por lo que desde una hora muy temprana los corredores coparon las inmediaciones de la línea de salida, y comenzaron las carreras de calentamiento y los estiramientos. Nada más llegar a la zona recogí el chip y desde ese primer momento ya se vió la magnífica organización de la prueba, todo muy bien señalado y con numerosos voluntarios para entregar los chips, por lo que la espera fue mínima. La mañana era fresquita y se hacía necesario calentar adecuadamente para comenzar la carrera en condiciones.Puntualmente se dió la salida y una inmensa riada de corredores comenzaron a bajar a buen ritmo por la calle Serrano, entre los cuales me encontraba yo situado en medio el pelotón. Los primeros metros fueron propicios pero pronto se llegó a la zona de las obras y los continuos cambios de dirección, los baches, los giros y estrechamientos de la calzada obligaban a cambiar el ritmo y estar muy atento al resto de los corredores para no chocar contra nadie ni caer al suelo. A pesar de todo ello el ritmo fue relativamente bueno debido a que se trataba de una bajada continua y así continuaba hasta el kilómetro 3 cuando llegamos al Paseo de Recoletos, se terminaban las obras y el trazado descendente. A partir de ese momento había que regular para llevar lo mejor posible los cuatro kilómetros siguientes de subida, no demasiado acusada pero si constante. La carrera se desarrollaba por el carril lateral de la Castellana y en algunas zonas se estrechaba lo que dificultaba el paso pero a pesar de todo ello llevé un ritmo más o menos constante durante todo este trayecto.
Alrededor del kilómetro 5, a la altura de Maria de Molina, estaba Esperanza que cámara en mano hizo unas cuantas fotos y me animó para que siguiera a buen ritmo hasta el final. A los pocos metros estaba el avituallamiento y pude comprobar que me encontraba bastante bien, seguía avanzando a buen ritmo (4:50 min/km) y sin sentimiento de cansancio de ningún tipo. Después de llegar a la plaza de Cuzco llegaban las últimas rampas de la carrera, algo más duras que las anteriores y como casi siempre aproveché la rampa para avanzar algunas posiciones y recuperar el terreno perdido. Al llegar a la plaza de la República Dominicana se puede decir que ya había pasado lo peor, quedaban dos kilómetros para hacer el último esfuerzo y llegar a la meta en las mejores condiciones posibles. A pesar de que el terreno era favorable esos dos últimos kilómetros se hicieron más duros y las piernas comenzaban a acusar el esfuerzo realizado, aunque no por ello bajé el ritmo, si no todo lo contrario y apreté a tope para llegar a la meta lo antes posible. Cuando parecía que ya llegaba me encontré con la sorpresa de que la meta no estaba situada en el mismo punto que la salida y que aún quedaban unos metros, nos adentramos en el interior del Colegio Magariños y allí se encontraba la linea de meta que crucé con un tiempo final de 48:58, un minuto más que la semana anterior, aunque había cumplido el objetivo de bajar de los 50 minutos. La línea de meta también estaba muy bien organizada, ámplia y cómoda, no hubo apelotonamientos y fácilmente pudimos acudir a la zona de devolución de chips que era la misma donde los habíamos recogido y donde nos entregaron la bolsa del corredor.
Después de recuperar la respiración y estirar un poco, me encontré con Esperanza a quien le había dado tiempo para volver a la línea de meta y que por fin me localizaba. Allí pude comprobar que el recorrido era bastante más largo de lo anunciado, que habíamos corrido unos 400 metros más, por lo que la marca realizada era bastante mejor y suponía un paso aproximado de 4:42 min/km, unos segundos mejor que el domingo anterior. A todo ello hay que unir que las sensaciones fueron bastante buenas durante toda la carrera, incluso en los metros extra, así que triple objetivo conseguido.La organización fue bastante buena, la línea de salida y de meta ámplias y espaciosas que permitieron la salida y llegada de todos los corredores. Lo mismo hay que decir de las zonas de recogida y devolución del chip donde no se montaron colas ni aglomeraciones. Los dos únicos lunares que poner a la carrera fue la ajetreada bajada por la calle Serrano con sus obras y desvios, y quizás debido a ello la erronea medición de la distancia recorrida. A pesar de ello, una bonita carrera, divertida y entretenida, habrá que tenerla en cuenta para futuras ediciones.


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