domingo, 31 de mayo de 2009

II Carrera Liberty Seguros (2009)

II Carrera Liberty Seguros (2009)
Domingo 31-05-2009
10.110 metros
Tiempo oficioso: 50:32
Tiempo real: 48:02



Después de correr la maratón de Madrid parece que había entrado en un pequeño bache, con un relativo cansancio y fatiga que se manifestaba no solo en los entrenamientos si no también en las carreras e incluso en el dia a dia. Se puede deber al tiempo, al aumento de las temperaturas, el calor o el polen, o puede que debido a todo ello. Llevaba un mes con estas sensaciones que se habían visto incrementadas sobre todo en la última carrera en la que participé, cuando sentí ya desde los primeros momentos esas sensaciones tan fatídicas. Debido a todo eso esta carrera de Liberty Seguros me la tomé con más calma, no venía con intención de hacer marca, ni exprimirme al máximo, únicamente quería comprobar como estaba mi cuerpo y mi forma física, además a última hora se borraron mis habituales compañeros de carrera así que tendría más autonomía para ir cada momento a mi ritmo.


El recorrido era conocido, se pasaba por lugares habituales en muchas de las carreras que se desarrollan por Madrid, así que no había dudas acerca del terreno con el que nos ibamos a encontrar. Se salía del Palacio de los Deportes y en relativo descenso se pasaba por la Puerta de Alcalá y la plaza de la Cibeles para desde ahí comenzar a subir suavemente por la Castellana hasta el estadio Santiago Bernabeu. Tras pasar por el estadio venía la rampa más importante del trazado, la temida y ya conocida cuesta de Concha Espina, donde la carrera se ralentiza debido al esfuerzo y se llega al punto ms alto de la carrera. Una vez superada esta "dificultad montañosa" se comienza a descender de nuevo por Príncipe de Vergara hasta llegar a la calle a Alcalá y abordar los últimos metros hasta el Palacio de los Deportes con otro inesperado esfuerzo en forma de 400 o 500 metros de duro ascenso hasta el Palacio. Un bonito trazado y no demasiado exigente, a pesar de las dos cuestas que teníamos que superar, un test perfecto para ver como me encuentro a estas alturas de la temporada.


La carrera comenzaba a las 10:00, y una vez superadas las dificultades provocadas por las averías del Metro llegué a las inmediaciones del Palacio de los Deportes sobre las 9:20, ya se notaba la ebullición de los corredores que en un número aproximado a 8.000 iban a acompañarme durante los 10 kilómetros del recorrido. Rápidamente recogí el chip y comencé a calentar y estirar, no quería que me pasara como en la última carrera y me preparé más concienzudamente que en las anteriores ocasiones, y no solo con el calentamiento si no también con el desayuno previo a la prueba. El comienzo de la carrera se acercaba así que me fui colocando los gadgets habituales y Esperanza aprovechó para realizar las primeras fotografías del dia.


Debido al elevado número de corredores quise colocarme lo más adelante posible en el pelotón, a pesar de mis intentos únicamente pude colocarme en el centro del grupo. La carrera comenzó puntualmente pero hasta aproximadamente los dos minutos no pasé por debajo del arco de salida y por encima de las alfombras de cronometraje. A pesar del número de corredores el ritmo inicial fue muy rápido, fui sorteando corredores, avanzando por el margen izquierdo y aprovechando las oportunidades para adelantar a los corredores más lentos. A la altura de la Puerta de Alcalá ya había superado a una gran parte del peloton y podía correr con más tranquilidad, y aprovechando el descenso avanzando a buen ritmo. Al llegar a Cibeles las calles se estrecharon un poco, al circular la carrera por la via lateral de la Castellana los corredores se apelotonaban en la calle y hubo que comenzar a adelantar a esos atletas más lentos, eso unido al relieve ascendente de la calle redujo sensiblemente el ritmo. Siguiendo a este ritmo más pausado seguí subiendo por la Castellana, cambiado de ritmo para adelantar corredores, hasta llegar hasta el kilómetro cinco donde tenía lugar el avituallamiento, pero debido a que no estaba señalizado, me pilló en el lado contrario de la calle, intenté acercarme a recoger el agua, pero cuando lo conseguí ya había sobrepasado las dos mesas que habían dispuesto para recoger el agua, así que me quedé sin repostar. Este es uno de los pequeños fallos de la organización, ya que deberían haberlo señalizado convenientemente y en cualquier caso haber puesto alguna mesa más para que los corredores pudieramos coger el agua sin complicaciones. Afortunadamente posteriormente no tendría que lamentar este incidente.

De esta manera llegamos al Estadio Bernabeu, uno de los hitos habituales de las carreras populares de Madrid y que tan buenos recuerdos nos suele traer siempre, aunque este año más que recuerdos son pesadillas. Una vez superado el estadio comenzaba el muro de Concha Espina, una dura subida de unos 300 metros que ralentiza el ritmo brúscamente, las piernas se pegan al suelo y se hace muy complicado correr. Aunque teniendo en cuenta que las cuestas son lo mio, aproveché esos duros metros para avanzar por la izquierda adelantando a un buen número de corredores. Lo más duro había pasado, o eso pensaba yo. La verdad es que hasta ese momento había ido relativamente bien, no había pasado ningún mal momento y me encontraba animado, pero tampoco quería pagar un exceso de confianza, asi que continué al mismo ritmo que estaba llevando hasta entonces, aunque la velocidad aumentó debido a que el terreno era ahora favorable y teníamos que descender todo lo que habíamos estado subiendo hasta ese momento.

El descenso por Principe de Vergara fue relativamente cómodo, la calle era de nuevo más ámplia y se podía correr con bastante comodidad. Parecía que iba a terminar la carrera mucho mejor de lo esperado y así fueron pasando los dos kilómetros siguientes, hasta llegar de nuevo a la calle Alcalá girar a la izquierda y acometer los últimos metros de la carrera. Y ahí los corredores nos encontramos con una sorpresa inexperada en forma de dura subida de algo más de 500 metros que terminó por romper a muchos corredores y a los demás les provocó un sofocón y apretar los dientes para llegar enteros a la línea de meta. Afortunadamente el apoyo del público ayudó a los corredores a subir esa dura cuesta, y a mí personalmente también me ayudó haber guardado fuerzas para el final y así pude conseguir cruzar la línea de meta en buenas condiciones.

Una vez cruzada la meta, mire el cronómetro y me sorprendió que hubiera realizado el recorrido en unos 48 minutos (48:02, 4:46 min/km), bastante mejor de lo que me había planteado e incluso a poco menos de un minuto de mi mejor marca en la distancia. Y lo mejor de todo es que había terminado sin síntomas de fatiga y bastante entero. Después de estirar un poco, me quite el novedoso chip que consistía en una pequeña solapa que se acoplaba bien a los cordones y recogí el avituallamiento postcarrera. Alli me encontré con Esperanza que me había estado esperando en la meta y que había tenido tiempo para realizar algunas fotos de la carrera.

La organización bien, a pesar del incidente del avituallamiento. Pasamos por alguna zona más estrecha pero en general por buenas calles y perfectamente señalizadas. La línea de meta ámplia y no hubo problemas para recoger el avituallamiento final. A pesar de todo hay que decir que se hace complicado correr en carreras tan masificadas; con más de 8000 corredores los metros iniciales suelen ser muy complicados y hay que colocarse bien para evitar tener que hacer esfuerzos extras para adelantar puestos y llegar a tu ritmo de carrera. Las sensaciones finales fueron positivas, espero que los próximos entrenamientos y carreras confirmen la recuperación, si es asi se puede pensar en nuevos y mejores objetivos.

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