IX Media Maratón Villa de Madrid (2009) Domingo 05-04-2009
21,095 metros
Tiempo oficioso: 1:50:33
Tiempo real: 1:44:38
Después de una semana de descanso tras concluir la media de Calatayud y una semana de recuperación con cuatro duros entrenamientos venía la cita de la Media Maratón de Madrid. En esta oportunidad era la tercera ocasión en la que corría por las calles de Madrid y tengo que reconocer que es una carrera que me gustaba, porque fue mi primera media y tenía muy buenos recuerdos de ella. Por todo ello me había planteado hacer una buena carrera y venía mentalizado para disfrutar al máximo de las calles madrileñas, en una bonita y soleada mañana de primavera. Todo pintaba bien, aunque es posible que viniera con un poco de cansancio acumulado, y las cosas no vinieron tan bien como yo esperaba. Me levanté con un poco de cansancio, notaba las piernas frías y agarrotadas, tras un suave desayuno decidí probar uno de esos geles casi milagrosos para las grandes distancias, no sabía si tomarlo antes o durante la carrera, el hecho es que hice ambas cosas, lo tomé antes y me llevé otro más manejable para los últimos kilómetros. Tengo que reconocer que no noté muchas diferencias ni posibles mejorías, así que tendré que ponerlo en cuarentena para usarlo o no en la próxima Maratón. Como he comentado la mañana acompañaba y nada más llegar al Retiro me alegré al ver el gran ambiente que se disfrutaba por allí, muchos corredores y acompañantes habían tomando el Retiro. El primer incidente vino con la recogida del chip, no se si me tocó la fila de los menos hábiles pero el caso es que estuve casi 20 minutos esperando recoger el chip mientras el resto de las filas avanzaban sin problemas, al menos tuve la oportunidad de compartir fila con el gran Alfredo Duro al que me quedé con ganas de saludar y felicitar por sus grandes actuaciones radiofónicas... aquello estaba tan mal organizado como las asambleas del Real Madrid. Como consecuencia de esa espera interminable casi no tuve tiempo de preparar la carrera, rápidamente me coloqué mis instrumentos de carrera, estiré mínimamente y me dirigí hacia la linea de salida, evidentemente postergado a las últimas posiciones, lo cual iba a influir sustancialmente en la carrera.
Habia estudiado el recorrido con detenimiento, ya que se trataba de un trazado nuevo que salía del Retiro y no de las inmediaciones del Estadio Vallehermoso. Sabía que los primeros kilómetros eran los más complicados, casi en continua subida hasta la Plaza de Castilla por Santa Engracia y Bravo Murillo, pero confiaba en que los pasara con soltura, circulando por calles ámplias y a buen ritmo. Una vez allí enfilar la segunda parte en bajada de nuevo hasta el Retiro, dependiendo del tiempo de la primera mitad intentar hacer marca aprovechando la orografia favorable, pero siempre guardando fuerzas para los tres últimos kilómetros cuando llegaba un brusco repecho desde las inmediaciones de Atocha para entrar en el Retiro.
Esos eran mis planes, tampoco era una prioridad hacer marca personal porque sabía que era complicado, pero dependiendo de como fueran los primeros kilómetros y si lo veía a tiro podía intentarlo.
Pero tengo que reconocer que no se cumplieron las espectativas, en primer lugar porque salí demasiado atrás, lo que me obligó a ir sorteando corredores durante los primeros kilómetros, con continuos cambios de ritmo y cambios de dirección, pasando por las aceras. En segundo lugar debido a la estrechez de las calles que hacía más difícil el correr entre una masa tan grande de corredores; las que yo esperaba ámplias calles estaban rodeadas y estrechadas por las vallas de las obras, e incluso en Bravo Murillo, en lugar de dejar los dos sentidos como en otras ocasiones, permitieron el paso de coches por la mitad de la calzada, estrechando la calle para los corredores. Una nueva dificultad añadida vino con los avituallamientos, yo creo que mal colocados, en un solo sentido de la marcha y con gente inexperta; en mi opinión fue un caos, yo no fui a las primeras mesas si no que intenté recoger el agua más adelante pero se hizo difícil, casi no se podía coger e incluso en una ocasión fuí golpeado en un hombro por uno de los voluntarios al recoger la botella y levantar él la mano para darsela al siguiente, afortunadamente solo quedó en un pequeño golpe y un poco de agua en el hombro. Finalmente las vueltas que nos hicieron dar por el Retiro para completar los 21 kilometros tampoco favorecían mucho, cuando se está llegando a la meta y te encuentras con esas vueltas y giros uno termina por desanimarse, hay que ser muy fuerte de cabeza sobre todo para ver la meta tan cerca y comprobar como en lugar de acercarte te alejas, a eso también contribuía la orografía de esos tres kilómetros para arriba, aunque tengo que reconocer que los pasé bastante bien. En resumidas cuentas, creo que la organización pecó de inexperiencia o de falta de preparación, no se que habrá ocurrido este año porque en anteriores ediciones todo fue sobre ruedas, pero en esta las cosas no salieron como estaban previstas.Como he comentado los primeros kilómetros fueron complicados por la gran cantidad de corredores que estaban situados en la parte posterior, tuve que ir sorteándolos como pude, acusando esos continuos acelerones que no te permiten llevar un ritmo constante y cómodo. Muchas veces era imposible adelantar y tenías que estar esperando a que hubiera un pequeño hueco por el que colarte. Intente colocarme en el lateral del pelotón pero las vallas de las obras también hacían difícil correr por ahí, muchas veces te obligaban a girar hacia las aceras y volver de nuevo al asfalto, con el consiguiente desgaste que eso supone. Al llegar a Santa Engracia pensé que a partir de ese momento podría avanzar mejor, pero la situación no mejoró mucho, había salido demasiado atrás y a pesar de adelantar muchas posiciones seguía rodeado de corredores más lentos y cuando yo pensaba que la calle se iba a ensanchar se vió reducida al dejar pasar a los coches por el otro lado. En esta ascensión hacia la Plaza de Castilla el recorrido fue amenizado por los cánticos de los militares que agrupados participaban, lo cual me recordaba mis tiempos de "paso ligero" al ritmo de las cancioncillas castrenses. Esta parte se me hizo mucho más complicada de lo que yo esperaba, no cogiendo el ritmo en ningún momento, parecía que iba a tirones y sin fluidez; según mis cálculos iba algo por encima de los 5 minutos por kilómetro, pero no me encontraba a gusto.
Al llegar a la Plaza de Castilla pensé que había pasado lo peor, creo que había adelantado a un buen grupo de corredores y que mi paso se encontraría ahora con menos obstáculos, acababa de adelantar al globo de 1:50 y los siguientes corredores irían más o menos a mi ritmo, con lo que podría mantener un paso constante que me ayudara a recuperarme del esfuerzo realizado, además ahora venía una zona teóricamente más favorable, en descenso por Serrano. Pero no conseguí mejorar mi situación, mi correr era más cómodo, menos acelerones, pero seguía sin sentirme bien, el terreno no me era tan favorable, ya que no eran tan descendente como yo
pensaba y se sucedían las subidas y bajadas por Pio XII, convirtiendo esa parte en una especie de tobogán que terminó por pasarme factura. No recuerdo cuando pasé exactamente por el kilómetro 10 pero si recuerdo que no me sentí especialmente contento, con casi 50 minutos para cubrir esos primeros 10 kilómetros. La situación no mejoró al llegar a Serrano, parecía que estaba en una nube, que no veía lo que tenía a mi alrededor y sólo pensaba en seguir corriendo, no estaba tan mal como en Fuenlabrada pero se asemejaba mucho a lo que sentí aquel día. Era el momento de tomar el segundo de los geles milagrosos que llevaba, alrededor del kilómetro 13,5 me sentía regularcillo y me tomé el gel, que no creo que me sentara ni bien ni mal, aunque al menos me liberaba la mano. El peor momento fue alrededor del kilómetro 14, cuando dejamos Serrano y subimos por Diego de León, ya no sabía ni por donde andaba, solo deseaba seguir bajando, que fueran pasando los kilómetros y terminar lo antes posible, mi ritmo no era tan bueno y veía como me pasaban por ambos lados.Al llegar al kilómetro 15, ya en Principe de Vergara la carrera volvía de nuevo a descender y entonces tuvo lugar el incidente del avituallamiento, el golpe en el hombro, aunque no creo que eso me influyera en absoluto en mi penoso caminar. Estabamos bajando pero no notaba mejoría de ningún tipo, ni el agua ni el gel me ayudaron a recuperar el tono. En estas circuntancias llegamos de nuevo al Retiro, pero aún quedaban unos cuantos kilómetros, al menos había más público que nos animaba sin parar, y a pesar de ello seguía arrastrándome. Únicamente al llegar a la calle Ciudad de Barcelona comencé a notarme algo mejor, pero sabía que los últimos tres kilómetros eran muy complicados así que me deje llevar sin apretar demasiado, en estas circunstancias no quería pagar los esfuerzos. Y fue precisamente entonces cuando se puede decir que me recuperé, cuando comenzó la cuesta de Alfonso XII, no bajé el ritmo y fue avanzando sin problemas, sorteando a los corredores que acusaban la subida y a los que decidieron seguir andando, y no todo terminaba en la entrada al Retiro sino que la cuesta continuó hasta la estatua del Ángel Caído. Pero entonces se produjo un nuevo bajón anímico, cuando pensaba que ya girabamos hacia la meta, lo hicimos en sentido contrario, y otro giro más que nos alejaba de la meta, y todo lo que avanzabamos en ese sentido tendríamos que recorrerlo en sentido contrario. Afortunadamente físicamente estaba algo mejor, y continué avanzando a buen ritmo, pero consciente de que estaba con las fuezas justas para terminar.
En los metros finales pude sacar las últimas fuerzas para realizar un sprint, no por batir record sino con la única intención de terminar lo antes posible, de acabar la prueba y poder parar de correr, lo que demuestra que no estaba tan mal porque aún tuve tiempo para adelantar a unos cuantos corredores y cruzar la línea de meta en un tiempo final de 1:44:38 (4:59 min/km), mucho mejor de lo esperado según se iba desarrollando la carrera. Allí me estaba esperando Esperanza que me hizo unas cuantas fotos, completamente extenuado por el cansancio pero feliz por haber terminado. Unos cuantos estiramientos y un paseíto por el Retiro para recuperar la respiración y colocar las rodillas en su sitio.
No quiero criticar por criticar a la organización, se que es difícil preparar una carrera de estas dimensiones, que hay muchos corredores, muchos objetivos, muchos problemas y muchas cosas a las que prestar atención. Otros años no había notado esa cierta descoordinación o falta de organización, quizás mis objetivos entonces eran otros, salía mucho más atrás y solo pretendía llegar al final, ahora a pesar de salir igual de atrás quería hacer mejor tiempo, intentar bajar de 1:45:00 y por eso me encontré con los problemas de la masificación, de los grupos de corredores que ocupaban la calzada, las calles estrechas (debido a las obras o al tráfico), el apelotonamiento en las zonas de avituallamiento que impedían recoger el agua con tranquilidad. No se, han sido muchas cosas para pasar desapercibidas, y a todo ello hay que unir el sistema de cronometraje, que creo que también deja mucho que desear, parece como si hubiera sido una prueba, pero no ha funcionado correctamente. Por todo ello sólo puedo darles un aprobadillo simplón, con la esperanza de que aprendan de los errores cometidos y que se corrijan para la próxima edición, no quisiera dejar de correr la carrera de mi ciudad y disfrutar de sus calles ocupadas por los corredores. Espero que así sea.
Al final conseguí el objetivo secundario de bajar de 1:45:00 pero las sensaciones son contradictorias. El experimento de los geles no se si ha funcionado, si la mejoría de los últimos kilómetros se debe al gel o a las ganas de acabar o la facilidad que tengo para las cuestas. No se si he entrenado demasiado los últimos dias, si la semana de descanso me ha favorecido o todo lo contrario. Estoy lleno de dudas y de incertidumbres, no se como planificar los próximos entrenamientos y mucho más aún, no se como abordar el maratón. Ya casi no hay tiempo y creo que lo único que puedo hacer es intentar mantener la forma, no cansarse demasiado, entrenar lévemente y esperar que todo ello sea suficiente para terminar de forma digna mi primer Maratón. Dentro de 20 días sabré si ha sido posible.
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