martes, 28 de octubre de 2008

Crónicas Italianas. Stendhal

La lectura de "La Cartuja de Parma" me dejó una gratísima sensación hace ya algunos años, lo que motivó la lectura de otra de sus grandes obras "Rojo y Negro"; desde entonces ambas obras se convirtieron en dos de las lecturas más recordadas. De manera que al caer en mis manos este libro del admirado escritor francés busqué un hueco para comenzar su lectura. Una vez terminada la obra tengo que reconocer que la impresión no ha sido tan positiva, la sensación que tengo es que se trata de una obra de juventud donde Stendhal todavía no había fijado y depurado su estilo. No se si se debe al tema o la propia naturaleza de los relatos, pero se trata de unos relatos un poco caóticos, repetitivos, donde el hilo narrativo se pierde en detalles y repeticiones, le falta frescura y fluidez.

"Las Crónicas italianas" recoge ocho pequeñas historias (La abadesa de Castro, Vittoria Accoramboni, Los Cenci, La duquesa de Palliano, San Francesco a Ripa, Vanina Vanini, Favores que matan y Suora Scolastica) que según el propio autor ha recogido de una serie de manuscritos encontrados en los archivos italianos durante su estancia como consul. Quizás debido a este posible origen o teniendo como influencia este origen el estilo es demasiado académico, casi judicial, conviertiendose en una especie de escribano que trata de reflejar fielmente los detalles de un juicio o de una investigación.


La intención del autor al escribir estas historias es presentar las costumbres y personajes del Renacimiento y del posrenacimiento italianos, pero lo que le interesaba de esas crónicas no era su valor puramente histórico, sino el mundo de las pasiones enérgicas, amores imposibles, crimenes pasionales, las ofensas al honor o las aventuras de desmesuradas ambiciones que dominaron la sociedad y la cultura italiana del Renacimiento, y que son la esencia del caracter púramente italiano, desde entonces hasta ahora.

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