lunes, 3 de noviembre de 2008

Carrera Popular Solidaria BBVA

Carrera Popular Solidaria BBVA 2008
Domingo 2-11-2008

10,460 metros
Tiempo oficioso: 0:
52:30
Tiempo real: 0:52:34


En una fria, húmeda y casi lluviosa mañana del mes de Noviembre me decidi a desafiar a esas duras condiciones climatológicas y participar en la II edición de la Carrera Popular Solidaria BBVA que tendría lugar por el norte de Madrid y la Ciudad Universitaria hasta llegar al Parque del Oeste. El objetivo era seguir haciendo kilómetros y quemar etapas en la preparación para el cada más cercano día de la Maratón de Madrid. Además para esta carrera me plantee el reto de bajar de 50 minutos en los 10 kilómetros, los entrenamientos se estaban desarrollando con brillantez y había que comprobar sobre el asfalto de Madrid la correcta evolución de los mismos. Al mismo tiempo que contribuiamos con nuestra pequeña colaboración para los fines solidarios de la carrera, cuyos ingresos irían destinados a ACNUR.

El dia 2 de Noviembre a las 9:30 estaba marcada la salida de la carrera que se iniciaría en el Paseo de la Castellana, a la altura del edificio del BBVA, patrocinador de la carrera. Después de un rápido calentamiento me coloque a la cola del pelotón de corredores con la intención de seguir la ya habitual táctica de carrera, comenzar detrás e ir progresando según se fueran encontrando las piernas.


Con puntualidad británica, la carrera se inició a las 9:30 y comenzamos la marcha, a un ritmo bastante lento debido a la enorme cantidad de corredores y la estrechura de las primeras calles por las que tuvimos que pasar. Este hecho debe servir de lección para próximas carreras, sería conveniente que en las siguientes ocasiones me colocara en una posición más avanzada para evitar tener que sortear a los corredores más lentos y los continuos cambios de ritmo que hay que realizar para avanzar hacia los puestos delanteros.

Los primeros kilómetros eran bastante suaves, con un prolongado descenso hasta la Ciudad Universitaria, lo cual contribuyó a que el ritmo fuera más o menos elevado una vez que conseguimos adelantar a los corredores más lentos, a pesar de todo desde el primer momento notaba que no me encontraba demasiado bien, notaba las piernas pesadas y la eleccion del calzado tampoco parecia acertada. Una vez en la Ciudad Universitaria terminó la bajada y venian unos kilómetros relativamente llanos donde se podría comprobar si las sensaciones iniciales eran equivocadas o iban a peor.

Después de recorrer la Avenida Complutense nos dirigimos hacia Moncloa, con esa cierta pesadez en las piernas, al llegar a Moncloa había que girar a la derecha para dirigirnos al Paseo de Roberto Chapí y alli nos esperaba Esperanza para animarnos, saludarnos y hacernos alguna que otra foto histórica que inmortalizara el acontecimiento. El perfil de la carrera volvía a ser descendente pero las sensaciones no mejoraban.

Una vez que hice el primer paso por la línea de meta venía la zona más difícil de la carrera, al llegar a las proximidades del Puente de los Franceses había que girar a la derecha y ascender por la Avenida de Séneca, las duras rampas de esa calle hicieron mella en los corredores que
avanzaban a duras penas por la ámplia avenida. Casi todos los corredores acusaron la dureza de la ascensión pero de forma inesperada yo me encontraba relativamente bien y fui recuperando posiciones. Casi al final de la calle había que girar a la izquierda y dirigirse hacia las instalaciones deportivas del INEF donde estaba situado el avituallamiento, que fue bienvenido por todos los corredores, aunque ahora las molestias estaban en los pies; las zapatillas no eran las apropiadas, ya había sentido esas sensaciones en otras ocasiones con esas mismas zapatillas pero las queria dar una nueva oportunidad, puede que debido a ello estuviera haciendo una carrera no demasiado brillante.

Desde el INEF habia que volver a la Ciudad Universitaria, pasando por la calle de El Greco y el tunel por debajo de la Avenida Puerta de Hierro. La ascensión hasta llegar a la Avenida Complutense también se hizó complicada, aunque durante la misma me volvií a encontró mejor, parece ser que el problema no estaba en las cuestas. Al llegar a la Avenida Complutense había pasado lo peor y quedaba realizar el mismo trayecto hasta el paseo de Camoens pasando por Moncloa, el recorrido ya era conocido pero se hizo eterno, solo podía seguir el ritmo de los demás a duras penas. La última bajada hasta la meta vino en el momento oportuno, ya solo había que dejarse llevar hasta el final. Allí nos esperaba Esperanza para animarnos en esos metros finales e inmortalizar nuestro paso por la línea de Meta.


Una vez recuperado el aliento, avancé unos cuantos metros para recoger el avituallamiento necesario para recuperar fuerzas, y como va siendo habitual se produjeron las colas y apelotonamientos tras la meta. El tiempo final me dejó un poco frios, debido a la mala carrera realizada no habia conseguido el reto de bajar de los 50 minutos ya que el reloj se había parado en 52:34, algo más de 2 minutos del objetivo, pero una vez analizadas las circunstancias y después de comprobar que el recorrido no tenía 10 kilómetros sino 10.460 metros me anime un poco más, el tiempo por kilómetro era de 5 min exactamente.

Al final pude comprobar que no había estado tan mal como pensaba, con un perfil muy ondulante, donde predominaban las bajadas aunque también dos rampas importantes; la sensación que tenia era que habia corrido al límite, que las fuerzas en los instantes finales eran muy justas y que no estaba aun capacitado para carreras de más distancia, sobre todo si tenemos en cuenta las pequeñas pajaras que sufri durante parte del recorri. Hay que seguir entrenando.

La carrera se desarrolló correctamente, la organización estuvo bien, el avituallamiento correcto y abundante, el recorrido bien señalizado y (con la excepción de los primeros metros) bastante ancho lo que favorecía el paso de los corredores. La línea de meta sigue siendo un tema que hay que mejorar en las carreras para evitar el amontonamiento de agotados corredores que se tienen que parar en seco después de pasar por la meta. Una bonita experiencia que hizo más amena una gris y fria mañana de otoño a pesar del sufrimiento y malas sensaciones durante gran parte del mismo.

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