He dudado mucho acerca de si era conveniente o no gastar tiempo en semejante tema, pero después de mucho pensar he decidido que había que dedicarle unas palabras al peor presidente de la historia del Real Madrid, Ramón Calderón, y festejar su despedida. Afortunadamente ya ha abandonado el barco que nunca debió gobernar, sus dos años y medio de presidencia han quedado marcados no por los triunfos deportivos si no por el desgobierno total y manifiesto en el que nos hemos visto involucrados. Su despedida fue tan patética como su presidencia, un mandato que los socios recordaremos entre lágrimas y llenos de tristeza, patética tristeza.Efectivamente hay que celebrar su adios y esperemos no tener que acordarnos mucho más de él, aunque tendremos que seguir soportando por algún tiempo sus actos, intervenciones y desatinos. Ha dejado el club en una situación catastrófica y su herencia sigue presente y patente hasta que no haya otro presidente que borre su figura y sus actos. El club ha estado en manos de incompetentes y aprovechados que han utilizado el Real Madrid para su propio beneficio, que han subido social y económicamente a la sombra del Madrid, han salido del anonimato y ahora son reconocidos internacionalmente, y todo a costa del prestigio del Real Madrid. Los Nanines y Barcenas de Calderón han hecho su agosto en el Madrid, la chuleria y despotismo se apoderaron del club y será difícil eliminarla, por que aunque se hayan ido sus cabecillas muchos de ellos siguen ahí. Es necesario una limpia total, que se eliminen por completo todos los restos y residuos de Calderón, una purga extrema que borre esta lacra. Tan cómplices son los que ayudaron como los que ni escucharon, ni vieron ni hablaron, no se puede estar en un club sólo para lucirse en el palco y no aceptar las responsabilidades, lavarse las manos y mirar para otro lado. Todos lo que formaban parte de la junta directiva son cómplices de los amaños y tejemanejes del presidente y de sus marionetas, aunque muchas veces no se sabe quien era la marioneta y quien dirigía los hilos.
Los escándalos han sido mayúsculos, empezando por las propias elecciones, las manipulaciones de los votos, la captura de socios y de sus papeletas. Las erráticas decisiones de la dirección deportiva, las sospechas acerca de su labor, las comisiones, los fichajes frustrados o los fichajes inflados, las incumplidas promesas electorales y el cachondeo que eso suponía no solo entre los aficionados del Madrid sino en el mundo entero, dando la sensación de que ningún jugador queria venir a este equipo. En el área deportiva Mijatovic es tan responsable como su presidente y debe seguir su mismo camino, ha demostrado que esto le viene muy, muy grande, demasiado grande y no puede seguir enterrando su heroíco prestigio septimino.
La vanagloria y lucimiento personal se hicieron patentes casi desde el principio, son famosas sus meteduras de pata ante periodistas y estudiantes, criticando a jugadores emblemáticos de la plantilla. Sus ganas de salir en todas las fotos, abrazando a socios, seguidores, aficionados, paseantes y cualquiera que estuviera a su alcance; sus vueltas de honor (¿donde está su honor?) cuando aún no se había ganado nada y sus abrazos a las copas (a los trofeos me refiero) conseguidas por el esfuerzo, entrega y sacrificio de los jugadores por él criticados y no por su labor como presidente.
Calderón se encargó de judicializar por completo la vida institucional del Madrid, el club estaba en todos los papeles y sus asuntos eran tratados por jueces y abogados, policias investigaban y registraban las oficinas del club; ese era el terreno en el que se movía Calderón con mayor facilidad, su profesión era esa, un simple abogadillo. Cuando no era la anulación del voto del correo era la convocatoria de asambleas, la aprobación de cuentas, el uso de tarjetas de crédito, la venta de palcos, de entradas, de favores, de abrazos... todo se podía vender y comprar, las oficinas del club se convirtieron en un gran mercado persa donde insignificantes personajillos hacían sus negocios con el beneplacito o no del presidente.
Los escándalos de Calderón se sucedían en las portadas de todos los periódicos que tenían en el presidente madridista un filón para vender periódicos, desprestigiando a la institución y convirtiéndola en un muñeco del que todo el mundo podía hacer leña y todo el mundo criticaba. Los abogados y "niñatos" se apoderaban de la institución, manejando al presidente y haciendo que obrara sin rumbo y sin timón. Las emisoras de radio y cadenas de televisión se cebaban con el club, dia tras dia había que oir una nueva perla del presidente.
Las últimas maniobras fueron aún más sucias, y se venían fraguando desde largo; su miedo a las asambleas y a la oposición (y no hablemos del nombre de Florentino) que se encontraba en ellas le llevó a intentar colocar en las listas de compromisarios a seguidores suyos llamando a los socios para que avalaran a sus candidatos. Cuando eso se descubrió lo intentó de otra forma, él o sus ayudantes intentaron colar a socios no compromisarios en la asamblea, llegando al hecho flagrante de que socios del Atleti estuvieran presentes en la asamblea del Madrid con VOZ Y VOTO, otro hecho lamentable que volvía a convertir al Madrid en el hazmereir del mundo.
Su dimisión era necesaria, la suya y la de todos los que le apoyaron, ayudaron, fomentaron, favorecieron o dejaron obrar a sus anchas. Todos son cómplices de su actuación, o Calderón es cómplice de todos ellos, y todos ellos deben abandonar el club lo antes posible. Se hace necesaria la convocatoria de elecciones lo antes posible, el último partido en casa como muy tarde, de esta forma se limpiaría por completo la imagen del club, los socios podrían asistir en masa a las urnas electorales y dejar patente su opinión, habría menos posibilidades de que se manipulara su voto y no sería necesario el voto por correo. Las elecciones no sólo son necesarias si no que su realización es urgente y crítica, Calderón ha llevado al club a la UVI y la intervención quirúrgica es absolutamente imprescindible.Adios CALDERÓN no con el corazón (por que nunca has sido santo de mi devoción)
que con el alma no puedo (porque ya nadie reconoce a nuestro amado club)

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