
Domingo 11-04-2010
21.097 metros
Tiempo oficioso: 1:49:17
Tiempo real: 1:47:15
Después de casi dos meses de inactividad motivada por mi cambio de estado civil, con los consiguientes preparativos, celebraciones, viajes y recuperaciones acudía de nuevo a la competición. Y que mejor forma de hacerlo que volviendo a los orígenes, a la primera carrera que preparé y que se puede decir que significó el comienzo de esta andadura. Por cuarta vez competía en la ya tradicional Media Maratón de Madrid, aunque en esta ocasión, las circunstancias y motivaciones era muy distintas a las del año pasado por ejemplo. Este ha sido un año con muchos cambios, no he podido seguir un entrenamiento regular y organizado, he tenido muchos parones, pasado por altibajos y entrenamientos desiguales. Debido a todo ello me tomé esta edición de la Media de Madrid como una preparación para la Maratón que tendrá lugar dentro de quince dias, como un test para ver como me encuentro y si puedo intentar participar en esa prueba. Mi estado de forma no es el ideal, me ha costado de nuevo coger un poco de fondo y no he realizado tiradas medias, como mucho alguna de 15 kilómetros pero con no muy buenas sensaciones, incluso no sabía si me encontraba en condiciones de acabar la media de Madrid, como me había ocurrido en Getafe. Todo ello creaba un ambiente de duda e incertidumbre en la carrera, por lo que habría que tomarselo con calma, no era la ocasión para batir marcas en la prueba y mucho menos en la distancia. Esta sería la tirada larga prévia al Maratón y así habría que tomárselo.
El recorrido era el mismo que el año pasado, así que ya era conocido, sabía donde estaban las zonas más difíciles, donde podía pasar más dificultades y donde regular. Los primeros kilómetros eran los más complicados, no sólo por la complicada orografía casi en continua subida hasta la Plaza de Castilla por Santa Engracia y Bravo Murillo, si no también porque no sabía como iba a responder mi cuerpo a una distancia a la que no estaba acostumbrado. Una vez en la Plaza de Castilla llegaba una parte un poco engañosa, con continuos subidas y bajadas por la calle Serrano, para luego continuar en bajada de nuevo hasta el Retiro, guardando fuerzas para los tres últimos kilómetros cuando llegaba un brusco repecho desde las inmediaciones de Atocha hasta la fuente del Ángel Caído que siempre deja sus huellas en las piernas. Conocía perfectamente el recorrido pero en esta ocasión habría que tomar más precauciones si cabe, mi objetivo era acabar en 1h50m más o menos.
La carrera comenzaba a las 9.00 de la mañana, un horario habitual en este tipo de pruebas, pero no se por que esa mañana me costó un poco más de lo normal levantarme y prepararme. En cualquier caso llegué con tiempo al Retiro, recogí el dorsal y estiré un poco, en esta ocasión un poco más de lo habitual. Como va siendo normal, el Retiro estaba lleno de corredores dispuestos a participar en esta emblemática prueba, se sentía un ambiente de fiesta y cordialidad entre todos los presentes. Esperanza me dió los últimos ánimos antes del comienzo de la carrera y me dirigí hacia el pelotón de corredores. En esta ocasión me coloqué un poco más adelante que otras veces, pero era precisamente cuando menos lo necesitaba porque mi intención era llevar un ritmo mucho más relajado que otras veces, alrededor de 5:10 min/Km para ir tranquilo y no acusar la inactividad.
Puntualmente dió comienzo la carrera una masa ingente de corredores comenzaron al unísono a correr por el Parque del Retiro. Yo me coloqué a la derecha y seguí lo mejor que pude, intentando no entorpecer a los más rápidos y pasar por mi lado a los más lentos. Esos primeros metros siempre son complicados, en esta ocasión estaba más mentalizado que otras veces y miraba continuamente el reloj para comprobar el ritmo que iba llevando. De esta manera fueron pasando los primeros kilómetros, notaba que no iba demasiado rápido, mi ritmo era el previsto según iba subiendo por la calle Príncipe de Vergara, y veía como continuamente me adelantaban corredores; incluso me notaba pesado. Después giramos a la izquierda y cogimos la calle Juan Bravo, ahí me recuperé en cierta medida debido al terreno descendente, pero las cosas volvieron a su estado inicial al llegar a Rubén Dario y dirigirnos hasta Alonso Martínez. A partir de ahí, en el kilómetro 4 llegaba la parte más complicada de la carrera, subiendo continuamente hasta llegar a la Plaza de Castilla. Tengo que reconocer que sufrí un nuevo bajón, mi estado no era ya bueno y comenzaban las cuestas, las piernas me pesaban y costaba avanzar. La situación no mejoraba según iba subiendo por Santa Engracia y mi estado de ánimo comenzaba a flaquear. Al pasar por Cuatro Caminos mi mente sólo pensaba en la cantidad de kilómetros que aún faltaban por recorrer, sentía ya como si las fuerzas me comenzaran a faltar. A esto se añadía que a partir de ese momento comencé a notar que el pantalón me rozaba en la ingle, un nuevo percance que añadir a la situación que estaba sufriendo. Ese fue el peor momento, entre el kilómetro 7 y el 8, incluso se comenzó a pasar por mi cabeza la idea de abandonar de nuevo si las cosas seguían igual.
Pero inesperadamente, justo en esos terribles momentos las cosas comenzaron a cambiar, me comencé a sentir bastante mejor, mis piernas no estaban tan pesadas y aunque el pantalón se reguía rozando, notaba como avanzaba con más rapidéz y me sentía más ágil, mi correr era más fluido y sencillo, a pesar de que estabamos en lo peor del recorrido, las últimas cuestas que nos llevaban hasta la Plaza de Castilla. Eso me animó bastante, notaba como avanza bien, que los males habían pasado y que me encontraba bien. En esta situación llegué a la Plaza de Castilla y pude relajarme en cierta manera, los tres últimos kilometros los había hecho a un ritmo de 4:45 min/km para pasar por el kilómetro 10 en algo menos de 50 minutos; mucho mejor de lo esperado y lo mejor de todo es que no sentía ningun tipo de fatiga.
A partir del kilómetro 10 venían unos kilómetros bastante traicioneros, con un continuo sube y baja que rompe las piernas, pero mi estado era incluso bueno, de manera que pude mantener el ritmo previo y llegar al kilómetro 15 sin ningun problema. Desde ese momento podia recuperar un poco porque el terreno era más favorable, en constante bajada hasta llegar a las proximidades de Atocha, pero tampoco podía excederme porque conocía los terribles dos kilómetros finales y sabía que tenía que guardar fuerzas para ese momento. De manera que pude relajarme en cierta manera, bajé un poco el ritmo y continue disfrutando de la carrera, adelantando a corredores que me habían pasado en los kilómetros iniciales.Por fín llegamos a Atocha, giramos a la derecha para coger la
calle Alfonso XII y encontrarnos de frente con la terrible cuesta que da entrada al Retiro. La mayoría de los corredores acusaban al dureza de las rampas, yo incluido; en esta zona me dí cuenta de que no estaba como el año pasado cuando pasé por ahí con muchas mejores sensaciones, en esta ocasión yo también sufrí en ese tramo. Adelanté a varios corredores pero notaba que no iba bien, que mis fuerzas ya eran escasas y quedaba patente que me faltaba aún un poco de fondo y de potencia. A pesar de ello no me desanimé y seguí corriendo, amoldando el ritmo a la rampa, que no terminaba nunca, tras entrar en el Retiro aún teníamos que continuar hasta la fuente del Ángel Caído, que no llegaba nunca. Cuando por fín llegamos a ese punto, un nuevo mazazo, todos esperabamos girar hacia la izquierda y dirigirnos hacia el lago para terminar la prueba en el paseo de coches, pero ya no recordaba que aún teníamos que dar otra vuelta más por el Retiro. Giramos hacia la derecha y continuamos casi 500 metros por el paseo del Duque Fernán Nuñez para allí dar la vuelta y volver sobre nuestros pasos hacia la fuente del Ángel Caído. Ese kilómetro "extra" se me hizo interminable, y eso que ya lo conocía, pero mis fuerzas estaban ya muy justas. El ritmo cayó en cierta medida, sólo quedaba un kilómetro pero no
podía ir más deprisa, el cansancio y la falta de entrenamiento se apoderaron de mis piernas y avanzaba a duras penas, pero sólo quedaba un kilómetro. Finalmente vi al fondo la pancarta de la meta y eso me alivió en cierta medida, saqué las últimas fuerzas que me quedaban y lo dí todo para terminar lo antes posible este nuevo desafió. Yo avanzaba todo lo rápido que podía pero la pancarta no llegaba nunca, la recta final se estiraba y parecía no tener fin. Sentía el agotamiento, pero estaba ya tan cerca, tan cerca que tenía que continuar, un último esfuerzo y llegaría a la meta. Y así pasó, los últimos pasos y por fin crucé la línea de meta parando el reloj en un tiempo final de 1:47:15 (4:55 min/km), casi tres minutos menos del tiempo esperado y otros tres minutos más que el tiempo que hice el año pasado. Pero el objetivo estaba cumplido, mi único objetivo ese domingo era terminar y en las mejores condiciones posibles, y así había ocurrido.
Tras pasar la meta, continué andando y comencé a pensar en lo que había ocurrido durante la carrera. Había pasado por malos momentos al comienzo de la carrera, pero me había recuperado bastante bien y había hecho una segunda parte decente y con buenas sensaciones, que sólo cambiaron al final. Pero todo había ido muy bien. Recogí la bolsa del corredor, el agua y la fruta para recuperarme y rápidamente encontré a Esperanza que me estaba esperando y me preguntó por mi estado; me veía fatigado pero feliz porque había terminado mucho mejor de lo esperado. Poco a poco me fui recuperando y continuaron las reflexiones acerca de la carrera, de la que sólo podía sacar conclusiones positivas. Todo había ido mucho mejor de lo esperado, pero sabia que estaba algo escaso de entrenamiento, que me faltaba fondo, que había terminado la carrera pero se me habií hecho muy larga y había terminado con las fuerzas muy justas. Las sensaciones para el Maratón era contradictorias, no me encontraba tan bien como el año pasado pero algo mejor de lo esperado, y aún me quedaban 15 dias para mejorar, para asimilar el esfuerzo realizado e intentar coger más fondo. Sabía que lo tendría difícil, que el Maratón estaba más difícil que el año pasado, pero al menos podría intentarlo con más esperanzas y con mejores sensaciones.
Después de descansar un poco más nos dirigimos hacia Atocha para marcharnos a casa, aprovechamos para hacer alguna foto, beber un poco más, estirar y seguir recuperándome. En esos instantes vimos pasar a varias ambulancias con dirección a la línea de meta, lo cual nos llamó la atención. Posteriormente en casa descubririamos que esas ambulancias iban a recoger a un corredor que había llegado exhausto a la linea de meta, lo llevaron al hospital pero allí falleció. Desde aqui mi más sentido pesame a la familia y amigos del desventurado corredor, lo siento mucho. Eso también me hizo pensar en mi propio estado, y pensé que quizás yo también había forzado un poco más y que tendría que tener cuidado, sobre todo en el Maratón; mi estado de forma no era el más apropiado y no debería hacer ninguna locura. Comencé a pensar en todo esto y llegué a la conclusión que haría la maratón pero que tendría que tener mucho cuidado y no hacer ninguna barbaridad, al menor síntoma de cansancio o agotamiento tendría que levantar el pie o incluso parar, lo más importante de un maratón es precisamente prepararse para el siguiente.
1 comentario:
ENHORABUENA con mayusculas campeón, el año que viene a superarte o a mantener lo ya conseguido.
Publicar un comentario