II Carrera Popular Benéfica Oscar Pereiro (2009)Sábado 21-11-2009
10.000 metros
Tiempo oficioso: 48:57
Tiempo real: 48:25
Aprovechando un viaje otoñal a Galicia, estuve mirando las carreras que se celebraban por estas fechas en aquellas tierras y nada más descubrir esta carrera Popular Benéfica Oscar Pereiro me decidí, tenía que ir a Mos a correr. No solo por la carrera en sí, sino también por la causa benéfica por la que se corría y en tercer lugar por conocer a uno de los iconos del ciclismo español de la actualidad; no todos los días se conoce a un ganador de un Tour de Francia además de una bellísima persona y un ciclista colosal, que además es un apasionado del atletismo popular con unos tiempos bastante más que aceptables. Felicidades Oscar por darnos la oportunidad de conocerte y ayudarte en lo que podamos a tu obra benéfica. Eres todo un campeón no solo sobre una bicicleta sino también sobre el asfalto y en la vida cotidiana. Felicidades, ha sido todo un honor.
La carrera se disputaba en la localidad natal de Oscar, en la pontevedresa Mos, muy cerca de Vigo; yo estaba a menos de una hora de allí y no podía dejar pasar esta oportunidad. No conocía nada del recorrido, suponía que sería un trazado más o menos sencillo, sin grandes complicaciones orográficas. La carrera tenía su salida y la meta en el polideportivo que lleva el nombre del insigne gallego Oscar Pereiro, y desde allí se darían dos vueltas de unos 3.5 Km, en la segunda de la vueltas se daba un pequeño rodeo por las proximidades de Mos de otros 3 kilómetros para marcar un recorrido total de 10 kilómetros exactamente medidos. Esa era mi idea inicial, pero me llevé una gran sorpresa, ya que el trazado era todo menos sencillo, un continuo sube y baja, con algunas rampas que quitaban el hipo. Un trazado muy exigente, según fuí comprobando a cada paso, pero muy bonito y entretenido.
En principio la salida de la carrera era a las 17:00 de la tarde, pero debido a un accidente de tráfico producido en las inmediaciones y al desarrollo de las carreras infantiles, el comienzo de la misma no tendría lugar hasta las 17:30. Llegué a Mos alrededor de las 16:30, ya desde la salida de la autovía se veía que la organización había pensado en todos los detalles, con numerosas indicaciones que dirigían a los atletas hacia el polideportivo, tampoco faltaban los voluntarios que nos ayudaron a encontrar aparcamiento en las inmediaciones. Se palpaba un magnífico ambiente deportivo a cada paso. Rápidamente nos dirigimos al polideportivo y me hice con el dorsal y el chip, y aún sobraron algunos minutos para admirar algunos de los trofeos de Pereiro, sus maillots, bicicletas, portadas de periódicos, etc, todo lo que se merece un auténtico campeón del Tour de Francia.
En la linea de meta gran cantidad de corredores ya estaban calentando, una nueva sorpresa porque no pensaba que fuera a haber tantos atletas, pero como se vé Oscar Pereiro sigue siendo un mito y su solo nombre es un aliciente para los corredores. Yo esperaba una carrera de unos 500 atletas pero allí se congregaron unos 800 corredores sin contar los juveniles, infantiles, benjamines y demás. Todo un éxito de participación. Finalmente la tarde también acompañó, el tiempo era muy inestable, en Orense estaba lloviendo y según nos acercabamos a Vigo el tiempo se ponía aún más oscuro, pero finalmente las nubes desaparecieron, no cayó ni una gota de agua y se pudo disfrutar de una temperatura bastante agradable para correr.
Alrededor de las 17:30 dió comienzó la carrera, y un numeroso pelotón pasó por el arco de salida, esos primeros metros fueron más complicados hasta que por fin cada corredor se fue colocando en su sitio y se hicieron los clásicos grupos de corredores que siguen un ritmo parecido. A ello también contribuyó que el primer kilómetro era una suave bajada, de manera que a partir de los 500 metros iniciales pude coger mi propio ritmo y bajar por la carretera que une el Polideportivo de Mos con las primeras calles del pueblo de Pedreira, donde no faltaban los paisanos del ganador del tour que animaban a los corredores sin desanimó. El primer kilómetro y medio era favorable al corredor porque seguíamos bajando, pero a partir de ahí cambiaron las tornas y comenzaron unos duros repechos, giramos a la izquierda y nos dirigimos de nuevo hacia el polideportivo para dar la primera vuelta a este circuito todo ello en continua subida. En ese momento me dí cuenta de que la carrera no iba a ser tan fácil como yo esperaba, que las subidas eran bastante duras y que habría que guardar fuerzas para volver a subir por esas rampas en la parte final de la carrera. Debido a todo ello bajé el ritmo y pasé por primera vez por la línea de meta donde me esperaba Esperanza. La primera parte de la segunda vuelta fue más tranquila que al principio y me sirvió para recuperarme después del esfuerzo realizado en la subida.
Al llegar al kilómetro 5 estaba situado el avituallamiento y a los pocos metros dejabamos el circuito prévio para recorrer otros 3 kilómetros por las inmediaciones de Louriño, Xandra y Torroso. Y de nuevo una sorpresa ya que nos encontramos con una nueva rampa que además de ralentizar el ritmo requería un esfuerzo extra para avanzar sin desfallecer. Se sucedían los famosos toboganes que poco a poco iban minando mis fuerzas, teniendo siempre presente que aún tendríamos que subir la cuesta final del polideportivo. A la altura de Xandra pudimos recuperarnos en parte, ahora había que bajar todo lo que acababamos de subir. Se iba haciendo de noche, aún se podía ver bien la carretera que se había convertido en un auténtico hormiguero de corredores desperdigados que avanzaban cada uno a su ritmo, cada uno al ritmo que podía seguir. Yo por mi parte iba contando los kilómetros que quedaban y guardando fuerzas para el esfuerzo final, no quería desfondarme en esos metros finales, seguía avanzando a mi ritmo, unas veces adelantando a corredores que pagaban el esfuerzo realizado y otras veces era sobrepasado por corredores que venían desde atrás y que se habían recuperado mucho mejor que yo del esfuerzo previo.
Al llegar al kilómetro 8,5 volvimos a coger el circuito inicial y nos encaminamos hacia el polideportivo, en mi cabeza permanecía la idea fija de esas duras rampas que aún tendría que subir por segunda vez, y que aún no llegaban lo cual me iba animando en cierta manera, cuanto más tiempo tardaran en llegar más cortas serían, porque en la primera vuelta me habían parecido interminables. Finalmente tras un leve giro a la izquierda vi ante mis ojos la impresionante subida, ya prácticamente a oscuras tímidamente iluminada por la claridad de las casas cercanas y los faros de los coches de algunos seguidores que los habían encendido para facilitarnos el paso, gracias desde aquí por hacernos más llevadero ese tramo y por iluminarnos nuestro correr.
Y aunque tenía miedo del desfallecimiento final creo que subí mucho mejor de lo esperado adelantando a varios corredores pero también fui sobrepasado por un grupito de atletas del mismo club que subían a muy buen ritmo. En esta ocasión no pude aprovecharme de mi proverbial potencia en las subidas, no se si debido al respeto que había cogido a la subida o a un cierto sobreentrenamiento de la semana previa. En cualquier caso subí mucho mejor de lo esperado y me fui aproximando a la meta, en cuyas proximidades pude el ver el flash de una cámara de fotos detrás del cual estaba Esperanza animándome en esos metros finales. Y ahí estaba la pancarta final y la alfombra del tiempo, pasando con un meritorio 48:25 (4:51 min/km).
De nuevo felicidades para la organización, la línea de meta limpia y despejada, sin apelotamientos nos dirigimos al polideportivo donde recogimos la bolsa del corredor resguardados del frio que se iba apoderando del ambiente. Otro punto positivo fue la perfecta medición del recorrido, según mi GPS fueron 10 kilómetros exactos. Y a partir de ahí nuevos parabienes con la única salvedad de ciertos gorrones a los que vimos salir con cajas de bebidas isotónicas y barritas energéticas mientras los corredores más rezagados nos quedabamos sin ellas; a pesar de ello nos entregaron las correspondientes botellas de agua, refrescos, fruta e incluso pastas, todo ello en un ambiente magnífico donde se respiraba deporte, camaradería y simpatía.
Después de recuperar la respiración y secarme un poco el sudor encontré a Esperanza y nos quedamos un rato en el polideportivo disfrutando del maravilloso ambiente, viendo de nuevo los trofeos de Oscar Pereiro y la entrega de diplomas. A los pocos minutos ya estaban publicadas en un tablón las clasificaciones oficiosas donde pude ver que había quedado el 481, más o menos por la mitad de la tabla y pude comprobar como un excepcional Oscar Pereiro había acabado en el puesto 23 con un tiempo increible de 35:20, toda una marca que demuestra que sigue en forma y que es casi tan buen atleta como ciclista. Felicidades Oscar, eres todo un ejemplo, no solo en el ámbito deportivo sino también como persona, como quedo perfectamente demostrado el sábado por tu poder de convocatoria, por tu labor solidaria y por la magnífica y excepcional organización de la prueba. Creo que ha sido la carrera mejor organizada a la que he acudido, un espejo en el que deben mirarse todas las pruebas que quieran hacerse un nombre en el calendario nacional. Se trata sin dudas de una prueba que no faltará a partir de ahora en mi calendario personal y quizás una de las dos de las que mejor recuerdo conservo hasta la fecha. Ah, y para rematar la tarde, nos obsequiaron con un riquísimos callos con garbanzos.
FELICIDADES OSCAR PEREIRO y espero verte pronto en MOS y de nuevo en las carreteras españolas y europeas subido en una bicicleta, ganando carreras y dejando constancia de tu pundonor y saber estar. FELICIDADES.

La carrera se disputaba en la localidad natal de Oscar, en la pontevedresa Mos, muy cerca de Vigo; yo estaba a menos de una hora de allí y no podía dejar pasar esta oportunidad. No conocía nada del recorrido, suponía que sería un trazado más o menos sencillo, sin grandes complicaciones orográficas. La carrera tenía su salida y la meta en el polideportivo que lleva el nombre del insigne gallego Oscar Pereiro, y desde allí se darían dos vueltas de unos 3.5 Km, en la segunda de la vueltas se daba un pequeño rodeo por las proximidades de Mos de otros 3 kilómetros para marcar un recorrido total de 10 kilómetros exactamente medidos. Esa era mi idea inicial, pero me llevé una gran sorpresa, ya que el trazado era todo menos sencillo, un continuo sube y baja, con algunas rampas que quitaban el hipo. Un trazado muy exigente, según fuí comprobando a cada paso, pero muy bonito y entretenido.
En principio la salida de la carrera era a las 17:00 de la tarde, pero debido a un accidente de tráfico producido en las inmediaciones y al desarrollo de las carreras infantiles, el comienzo de la misma no tendría lugar hasta las 17:30. Llegué a Mos alrededor de las 16:30, ya desde la salida de la autovía se veía que la organización había pensado en todos los detalles, con numerosas indicaciones que dirigían a los atletas hacia el polideportivo, tampoco faltaban los voluntarios que nos ayudaron a encontrar aparcamiento en las inmediaciones. Se palpaba un magnífico ambiente deportivo a cada paso. Rápidamente nos dirigimos al polideportivo y me hice con el dorsal y el chip, y aún sobraron algunos minutos para admirar algunos de los trofeos de Pereiro, sus maillots, bicicletas, portadas de periódicos, etc, todo lo que se merece un auténtico campeón del Tour de Francia.En la linea de meta gran cantidad de corredores ya estaban calentando, una nueva sorpresa porque no pensaba que fuera a haber tantos atletas, pero como se vé Oscar Pereiro sigue siendo un mito y su solo nombre es un aliciente para los corredores. Yo esperaba una carrera de unos 500 atletas pero allí se congregaron unos 800 corredores sin contar los juveniles, infantiles, benjamines y demás. Todo un éxito de participación. Finalmente la tarde también acompañó, el tiempo era muy inestable, en Orense estaba lloviendo y según nos acercabamos a Vigo el tiempo se ponía aún más oscuro, pero finalmente las nubes desaparecieron, no cayó ni una gota de agua y se pudo disfrutar de una temperatura bastante agradable para correr.
Al llegar al kilómetro 5 estaba situado el avituallamiento y a los pocos metros dejabamos el circuito prévio para recorrer otros 3 kilómetros por las inmediaciones de Louriño, Xandra y Torroso. Y de nuevo una sorpresa ya que nos encontramos con una nueva rampa que además de ralentizar el ritmo requería un esfuerzo extra para avanzar sin desfallecer. Se sucedían los famosos toboganes que poco a poco iban minando mis fuerzas, teniendo siempre presente que aún tendríamos que subir la cuesta final del polideportivo. A la altura de Xandra pudimos recuperarnos en parte, ahora había que bajar todo lo que acababamos de subir. Se iba haciendo de noche, aún se podía ver bien la carretera que se había convertido en un auténtico hormiguero de corredores desperdigados que avanzaban cada uno a su ritmo, cada uno al ritmo que podía seguir. Yo por mi parte iba contando los kilómetros que quedaban y guardando fuerzas para el esfuerzo final, no quería desfondarme en esos metros finales, seguía avanzando a mi ritmo, unas veces adelantando a corredores que pagaban el esfuerzo realizado y otras veces era sobrepasado por corredores que venían desde atrás y que se habían recuperado mucho mejor que yo del esfuerzo previo.Al llegar al kilómetro 8,5 volvimos a coger el circuito inicial y nos encaminamos hacia el polideportivo, en mi cabeza permanecía la idea fija de esas duras rampas que aún tendría que subir por segunda vez, y que aún no llegaban lo cual me iba animando en cierta manera, cuanto más tiempo tardaran en llegar más cortas serían, porque en la primera vuelta me habían parecido interminables. Finalmente tras un leve giro a la izquierda vi ante mis ojos la impresionante subida, ya prácticamente a oscuras tímidamente iluminada por la claridad de las casas cercanas y los faros de los coches de algunos seguidores que los habían encendido para facilitarnos el paso, gracias desde aquí por hacernos más llevadero ese tramo y por iluminarnos nuestro correr.
Y aunque tenía miedo del desfallecimiento final creo que subí mucho mejor de lo esperado adelantando a varios corredores pero también fui sobrepasado por un grupito de atletas del mismo club que subían a muy buen ritmo. En esta ocasión no pude aprovecharme de mi proverbial potencia en las subidas, no se si debido al respeto que había cogido a la subida o a un cierto sobreentrenamiento de la semana previa. En cualquier caso subí mucho mejor de lo esperado y me fui aproximando a la meta, en cuyas proximidades pude el ver el flash de una cámara de fotos detrás del cual estaba Esperanza animándome en esos metros finales. Y ahí estaba la pancarta final y la alfombra del tiempo, pasando con un meritorio 48:25 (4:51 min/km).
De nuevo felicidades para la organización, la línea de meta limpia y despejada, sin apelotamientos nos dirigimos al polideportivo donde recogimos la bolsa del corredor resguardados del frio que se iba apoderando del ambiente. Otro punto positivo fue la perfecta medición del recorrido, según mi GPS fueron 10 kilómetros exactos. Y a partir de ahí nuevos parabienes con la única salvedad de ciertos gorrones a los que vimos salir con cajas de bebidas isotónicas y barritas energéticas mientras los corredores más rezagados nos quedabamos sin ellas; a pesar de ello nos entregaron las correspondientes botellas de agua, refrescos, fruta e incluso pastas, todo ello en un ambiente magnífico donde se respiraba deporte, camaradería y simpatía.
Después de recuperar la respiración y secarme un poco el sudor encontré a Esperanza y nos quedamos un rato en el polideportivo disfrutando del maravilloso ambiente, viendo de nuevo los trofeos de Oscar Pereiro y la entrega de diplomas. A los pocos minutos ya estaban publicadas en un tablón las clasificaciones oficiosas donde pude ver que había quedado el 481, más o menos por la mitad de la tabla y pude comprobar como un excepcional Oscar Pereiro había acabado en el puesto 23 con un tiempo increible de 35:20, toda una marca que demuestra que sigue en forma y que es casi tan buen atleta como ciclista. Felicidades Oscar, eres todo un ejemplo, no solo en el ámbito deportivo sino también como persona, como quedo perfectamente demostrado el sábado por tu poder de convocatoria, por tu labor solidaria y por la magnífica y excepcional organización de la prueba. Creo que ha sido la carrera mejor organizada a la que he acudido, un espejo en el que deben mirarse todas las pruebas que quieran hacerse un nombre en el calendario nacional. Se trata sin dudas de una prueba que no faltará a partir de ahora en mi calendario personal y quizás una de las dos de las que mejor recuerdo conservo hasta la fecha. Ah, y para rematar la tarde, nos obsequiaron con un riquísimos callos con garbanzos.
FELICIDADES OSCAR PEREIRO y espero verte pronto en MOS y de nuevo en las carreteras españolas y europeas subido en una bicicleta, ganando carreras y dejando constancia de tu pundonor y saber estar. FELICIDADES.

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