Se hacían necesarias las vacaciones, el descanso, el relax y olvidarse un poco de las zapatillas, de las zancadas, los kilómetros y los entrenamientos. La temporada pasada fue muy dura y exigente, y necesitaba descansar y recuperarme, dejar que pasara el calor, bochorno y agobio del verano madrileño y pensar en otras cosas. Las vacaciones deportivas eran necesarias, llegaron antes de lo esperado y de la misma manera el retorno también ha llegado antes de lo pensado, asi que podemos decir que la temporada 2009-2010 ha dado sus primeros pasos, ha comenzado. Las circunstancias eran distintas, ya no estaba en Madrid con el calor sofocante, si no en Galicia con mejores temperaturas; el aire marino, la brisa cantábrica, el agua y el sol de la playa animaba y refrescaba. Todo parecía que estaba a mi favor y todo ello me ayudaría a sobrellevar los primeros y duros dias de entrenamiento,
cuando el cuerpo tiene que retomar la actividad, cuando los pies sufren las primeras ampollas y las piernas las primeras agujetas. Y así se inicia la temporada con sus primeros metros en un entorno inolvidable y lleno de encanto, esta temporada comenzaba en Bayona corriendo alrededor del castillo de Monterrey, en un circuíto de unos 2100 metros que parecía sencillo cuando se paseaba por él pero que tenía una cierta pendiente en la parte que se adentra en el mar, aunque en cualquier caso llevadero y suavizado por la leve brisa marina. El primer día me sorprendí a mí mismo con unos 7 kilómetros de entrenamiento. El retorno había sido bastante positivo y los siguientes dias se repitió la experiencia, cambiando el castillo de monterrey por el paseo marítimo que va desde Bayona hasta Ramallosa y aumentando lévemente el kilometraje hasta los 8 kilómetros, sin notar demasiado los kilómetros ni las agujetas. Después llegaron los entrenamientos por la ribera del Miño en los alrededores de Ribadavia y sin darme cuenta ya estaba en los 9 kilómetros. Y de vuelta a Madrid donde tengo que reconocer que los primeros días han sido muy duros, he vuelto a sentir la sensación de agotamiento, el calor es todavía alto y se hace muy difícil correr, aunque no lo voy a dejar ahora, una vez que he roto el hielo y he comenzado a correr no puedo dejarlo, hay que aguantar estos días de calor y no perder el ritmo. Espero que pronto mejore el tiempo y coger el ritmo para comenzar las carreras y pensar en los objetivos y retos de este año.
cuando el cuerpo tiene que retomar la actividad, cuando los pies sufren las primeras ampollas y las piernas las primeras agujetas. Y así se inicia la temporada con sus primeros metros en un entorno inolvidable y lleno de encanto, esta temporada comenzaba en Bayona corriendo alrededor del castillo de Monterrey, en un circuíto de unos 2100 metros que parecía sencillo cuando se paseaba por él pero que tenía una cierta pendiente en la parte que se adentra en el mar, aunque en cualquier caso llevadero y suavizado por la leve brisa marina. El primer día me sorprendí a mí mismo con unos 7 kilómetros de entrenamiento. El retorno había sido bastante positivo y los siguientes dias se repitió la experiencia, cambiando el castillo de monterrey por el paseo marítimo que va desde Bayona hasta Ramallosa y aumentando lévemente el kilometraje hasta los 8 kilómetros, sin notar demasiado los kilómetros ni las agujetas. Después llegaron los entrenamientos por la ribera del Miño en los alrededores de Ribadavia y sin darme cuenta ya estaba en los 9 kilómetros. Y de vuelta a Madrid donde tengo que reconocer que los primeros días han sido muy duros, he vuelto a sentir la sensación de agotamiento, el calor es todavía alto y se hace muy difícil correr, aunque no lo voy a dejar ahora, una vez que he roto el hielo y he comenzado a correr no puedo dejarlo, hay que aguantar estos días de calor y no perder el ritmo. Espero que pronto mejore el tiempo y coger el ritmo para comenzar las carreras y pensar en los objetivos y retos de este año.¿Y cuales son los retos de esta temporada?. Pues eso está aún por determinar, el año pasado estaba más claro, existía una motivación, lejana y difícil, era un sueño que se veía complicado. Este año la cosa es distinta, ya no existe ese sueño irrealizable, ya no se puede conseguir nada más grande que lo que se hizo el año pasado, como mucho igualarlo y si es posible mejorar el tiempo, pero nada se podrá comparar con el sueño de correr la primera maratón. En ese horizonte parece normal que el objetivo prioritario de este año sea correr una nueva
maratón y luchar por bajar de las 4 horas, un objetivo díficil pero que no es tan lejano como el del año pasado, es cierto que habra que entrenar duro para conseguirlo, pero ya sé como hacerlo, ya tengo algunas pautas más claras del tipo de entrenamiento y preparación que tengo que hacer y pienso que será posible. Espero que mis amigos Hijos del Viento me acompañen en este objetivo, e incluso es posible que se aborde más pronto de lo esperado, Bernar se quedó con las ganas de correr la maratón y creo que intentará cumplir su sueño próximamente y ahí estaremos para ayudarle y si es posible conseguir también nuestro objetivo. Y a parte de ese objetivo prioritario, como segunda prioridad está bajar de la 1h40 en la media maratón, de esa barrera de los 100 minutos que parece una marca ya bastante "profesional". Esos son los objetivos de ese año, pero por encima de todo seguir disfrutando del simple hecho de correr. Espero que tenga una buena temporada.
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