XIX Carrera Urbana de Carabanchel (2009) Domingo 14-06-2009
10.020 metros
Tiempo oficioso: 48:32
Tiempo real: 47:52
Por tercer domingo consecutivo tocaba carrera dominical y en esta ocasión iba a volver a correr por mi querido Carabanchel, muy cerca de mi casa y del parque Sur donde entreno últimamente. En esta ocasión mi compañero de fatigas era Mario y juntos tendríamos que recorrer algunas de las calles más emblemáticas de este emblemático barrio del sur de Madrid. Era la segunda vez que corría la CAURCA, como se conoce a la Carrera Urbana de Carabanchel, y ya había tenido que sufrir las duras cuestas y rampas que jalonan el circuito, sobre todo en su tramo inicial por la calle General Ricardos, asi que fui adoctrinando a Mario para que no le pillara por sorpresa la dureza del trazado carabanchelero. El recorrido salía de la Plaza Elíptica, en un primer kilómetro y medio de calentamiento bajabamos por Antonio Leyva, un terreno bastante favorable que podría desorientar a los desconocedores de los kilómetros siguientes, de manera que una vez llegados a Marqués de Vadillo nos encontrabamos con más de 3 kilómetros de continua y constante subida por la Calle General Ricardos, subida constante en la que aún se podían señalar dos o tres repechos aún más duros al llegar a Urgel, Oporto y Vista Alegre. Después de esos tres kilómetros de subida, las rampas no terminaban por que tendríamos que enfrentarnos a una nueva subida por Muñoz Grandes hasta llegar al hospital Gomez Ulla. Al llegar allí podríamos decir que habíamos pasado lo más duro de la carrera, justo en el kilómetro cinco, a partir de entonces venían zonas más llanas por la calle de Fatima y Avenida de los Poblados, pero a la altura del kilómetro 7 nos esperaba otra desagradable sorpresa, que ya tuve que sufrir y mal sufrir el año pasado, en forma de 300 metros de empinada subida en la zona de Aguacate, una cuesta que después de todo lo que se había subido terminaba por derrotar a los corredores que van muy justos o a los que no hayan reservado las fuerzas necesarias. Después de este repecho de Aguacate el resto del recorrido era prácticamente bajada, retomando la Avenida de los Poblados y girando a la izquierda por la
Via Lusitana para dirigirnos finalmente a la Plaza Elíptica, aunque los últimos 500 metros dejaban el perfil descendente para volver a subir suavemente, lo cual terminaba por hundir psicológicamente a los corredores, aunque la dureza de este último tramo no tiena nada que ver con los anteriores desniveles que ya se han padecido. Un recorrido bastante duro, con dos partes muy diferenciadas y una sorpresita imprevista en el kilómetro 7, que convierte esta prueba en uno de los 10.000 más difíciles de la capital, sobre todo si le acompañamos del bochorno y unas altas temperaturas, de manera que es bastante complicado conseguir una buena marca.
Para evitar las altas temperaturas de esta época del año, la hora del inicio de la carrera era bastante temprana, a las 9.00 de la mañana, por lo que quedé con Mario alrededor de las 8:15, para llegar con tiempo a la zona de salida, recoger el chip y prepararnos para el comienzo de la carrera. La zona estaba ya rebosante de corredores, pero no hubo aglomeraciones a la hora de recoger el chip y de estirar o calentar, un punto positivo para la organización que estuvo de sobresaliente en todos los aspectos de la carrera. Después de colocarnos los gadgets y sincronizar los relojes nos acercamos a la línea de salida y estuvimos hablando de la estrategia de carrera; teniendo en cuenta la altura de la temporada en la que nos encontramos, el cansancio acumulado de un año duro e intenso, la temperatura de un dia caluroso de verano y la orografía del terreno, decidimos ir tranquilos, no presionarnos demasiado y seguir un ritmo más relajado, y sobre todo no emocionarnos con el comienzo trepidante que iba a tener la carrera bajando por Antonio Leyva, había que guardar fuerzas para las duras rampas posteriores.
A las 9.00 dió inicio la carrera y tal como esperaba los corredores comenzaron a correr a buen ritmo, estabamos en la mitad del peloton y nos veíamos obligados a ir más deprisa de lo deseado, así que nos echamos a un lado y corrimos ese primer kilómetro prácticamente por la acera para seguir nuestro ritmo. Estos primeros metros nos sirvieron para relajarnos un poco y calentar los musculos correctamente, teníamos que estar preparados para lo que se nos venía encima; y al mismo tiempo pude ir observando los rincones por lo que fui creciendo en este encantador barrio. Al llegar a Marqués de Vadillo la calle se estrechaba debido a las obras que se están desarrollando en General Ricardos, lo cual unido al comienzo de las subida ralentizó el ritmo de los corredores, pero nosotros intentamos marcar un ritmo constante desde el principio, un ritmo que nos permitiera llegar hasta el kilómetro 5 sin demasiadas complicaciones. Y asi comenzamos a subir por General Ricardos, a un ritmo fijo, sin tirones y acelerones. Alrededor del kilómetro 2.5 pasamos al lado de nuestro querido SONRISAS pero aún estaba cerrado por lo que no pudimos saludarle y nos contentamos con recordar sus croquetas y sus huevos rotos. Justo después del Sonrisas comenzaba una de esas duras rampas de General Ricardos, rampas que rompen la respiración y el ritmo de los corredores, y así se lo advertí a Mario, por lo que no tuvimos muchos problemas para trepar por ella.
Al aproximarnos a nos encontramos con Esperanza que nos saludó efusivamente e hizo alguna que otra foto mientras tanto. Al pasar por Oporto nos encontramos con otra rampita que no por conocida dejó de ralentizar el ritmo, pero nos encontrabamos bien, las cuestas son lo nuestro y avanzabamos a buen ritmo adelantando a corredores más lentos o menos previsores a los que la dureza del trazado pasó factura. Y casi sin tiempo para recuperarnos de esta rampa teníamos que girar a la derecha y coger la calle OportoMuñoz Grandes para dirigirnos al metro de Carabanchel y hospital Gomez Ulla, subiendo una dura y más prolongada cuesta. Finalmente llegamos a la cima de la carrera, desde ese punto podríamos recupernos brevemente de las subida, coger la respiración y seguir un buen ritmo por un trazado más favorable sin llegar a ser descendente. Tomamos el avituallamiento, bien situado y con bastantes voluntarios ayudando a los corredores y nos dirigimos hacia la avenida de los Poblados. Al llegar a este punto le recordé a Mario que nos quedaba alrededor de un kilómetro para la última dificultad montañosa, y que era realmente dura, sobre todo después de subir todo lo que habíamos subido. Y llegó el temido repecho, giramos a la derecha y nos encontramos de frente con una subida bastante brusca de unos 500 metros en la que las piernas se pegaban al asfalto y los corredores sufrían lo indecible para seguir avanzando. Aprovechándonos de nuestras dotes innatas para la escalada fuimos progresando puestos, adelantamos a varios corredores a los que se les atragantó la cuesta, y a nosotros también nos costaba subir pero en estas circunstancias hay que sufrir y avanzar lo más rápido posible para que el sufrimiento termine lo antes posible. Paso a paso y metro a metro ibamos fijándonos en la parte final, cada vez quedaba menos, hasta que por fin hicimos cima, giramos a la izquierda y comenzamos a bajar para buscar la meta. Es posible que acusaramos el esfuerzo realizado en la subida porque algunos de los corredores a los que adelantamos en la subida se tomaron la debida venganza y nos pasaron en la bajada, pero nosotros seguíamos a nuestro ritmo, perféctamente compenetrados y acusando cada vez más el calor y el esfuerzo realizado.
Los dos últimos kilómetros se hicieron interminables mientras avanzabamos por ámplias calles en las que el público animaba a los corredores; durante todo el recorrido no faltó el aliento del público y tampoco tuvimos que presenciar las típicas escenas de conductores indignados pitando por no poder pasar con sus vehículos, una carrera sobresaliente también en este aspecto. Ya estabamos en la Via Lusitana, a lo lejos se veían los arcos que indicaban los últimos metros, estabamos ya tan cerca pero estos metros finales se hicieron interminables, el cansancio acumulado hizo efecto y a eso se unió que el trazado era ligerísimamente ascendente, lo cual hizo muchísimo daño a nuestras ya casi fatigadas piernas. Tirando de orgullo y de pundonor nos sobrepusimos e hicimos un último esfuerzo, los metros pasaban lentamente, afortunadamente el numeroso público nos animaba sin cesar y entre ellos de nuevo Esperanza saludándonos y haciendo nuevas fotos para inmortalizar nuestro esfuerzo. Finalmente pasamos la línea de meta, perfectamente organizada, nos quitamos el chip, estiramos un poco y fuimos recobrando el aliento, estabamos casi exhaustos, el calor y bochorno había sido muy alto y la dureza del trazado había dejado su marca en nuestros cuerpos, por lo que nos costó unos minutos recuperar la respiración. No tuvimos fuerzas ni para recordar mirar el tiempo realizado, cuando
nos recuperamos pudimos comprobar que habíamos realizado un buen tiempo, no se trataba de nuestra mejor marca, pero como ya hemos comentado era muy difícil realizarlo en un trazado como este, pero el tiempo no estaba nada mal (47:52, 4:47 min/Km), unos segundos mejor que el realizado hace una semana en Torrejón con un terreno mucho más favorable y apenas a 40 segundos de mi mejor marca personal. Si lo comparamos con el tiempo realizado hace un año la mejora es de algo más de 2 minutos y medio aunque en aquella ocasión tuvimos que recorrer unos 400 metros extras, por lo que se puede decir que habíamos mejorado la actuación del año anterior.
Como ya hemos comentado la organización estuvo muy bien, hubo muchos voluntarios en todos los tramos de la carrera, el avituallamiento bien situado y con muchas personas para ayudar a los corredores, la línea de meta ancha y sin agobios, y a eso hay que añadir que este año no hubo problemas con el circuito, bien medido y con sus puntos kilómetros bien situados. La temporada está prácticamente terminando y se nota en el cansancio que vamos acumulando, cada entrenamiento es más complicado a lo que se unen las altas temperaturas que estamos padeciendo, parece que nuestros cuerpos están pidiendo a gritos unas merecidísimas
vacaciones, que no tardarán mucho en llegar. Habrá que ir seleccionando con detenimiento los próximos objetivos y en cierta medida bajar un poco el ritmo para evitar lesiones o fatigas innecesarias en estos últimos tramos de la temporada. La Caurca se aprobó con éxito, un nueva y agradable experiencia a pesar de los sufrimientos que tuvimos que padecer, pero siempre es bonito correr por las calles por las que tantas veces has andado y paseado.
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