domingo, 1 de febrero de 2009

Open de Australia para Rafael Nadal

Que Rafa Nadal gane un nuevo torneo de tenis ya no se está convirtiendo en noticia, pero hay que darle la importancia que realmente tiene porque se trata de una nueva proeza de Nadal al ganar en un torneo que nunca antes había conquistado un tenista español y sobre una superficie que no le beneficia en absoluto. Rafa Nadal ha consolidado su número 1 mundial y lo ha hecho a lo grande adjudicándose el primer "grande" de la temporada ante su gran rival y amigo Federer, y después de vencer en una durísima semifinal a su también amigo Verdasco.

El paso de Nadal por el torneo fue más bien sencillo, sin grandes alardes, ante rivales difíciles pero sin que ninguno de ellos le presentara la menor de las complicaciones. De esta manera se presentó en semifinales ante Fernando Verdasco sin haber perdido un solo set, pero la cosa cambiaría y Verdasco le dió mucha más guerra de la que Nadal podía esperar, no sólo le ganó un set si no que fueron dos y a punto estuvo de llevarse el gato al agua y dar la gran sorpresa. Pero si algo caracteriza a Nadal, es su pundonor, su entrega, su sacrificio sin límite, no dar una pelota por perdida y darlo todo en cada punto, y fue precisamente por eso por lo que consiguió vencer a un inspirado Verdasco. Hay que hacer una mención al gran torneo del madrileño Verdasco, que desde que disputara la final de la Copa Davis parece que su carrera ha dado un giro de 180 grados, se ha afianzado en su juego y en su mentalización; su progresión hacia los puestos altos de la ATP es inminente si sigue jugando de esa forma y si sigue centrado en su juego.

Federer esperaba de nuevo en la final a Nadal, todo parecía que estaba a favor del suizo: un dia más de descanso, unos partidos previos fáciles y sin gastar muchas energias, una superficie que le venía como anillo al dedo y unas ganas enormes por conseguir un nuevo gran premio que le empatara con Sampras con 14 torneos conquistados. El partido empezó de forma trepidante, con dos roturas de servicio por ambos lados que provocaron que se llegara a un interesantísimo 5-5, pero en ese momento Nadal sacó lo mejor de su tenis que no pudo ser contrarrestado por Federer que vió como le rompía su servicio y luego Nadal consolidaba el suyo haciéndose con el primer set. Desde el principio se notaba a Federer más nervioso que en otros partidos, Nadal era más fuerte mentalmente y Federer comprobaba como le tenía tomada la medida, sobre todo en los puntos decisivos.

El segundo set comenzó como el primero y Nadal consiguió un nuevo break, pero fue pronto recuperado por Federer que conseguía más adelante una nueva rotura del servicio de Nadal y se ponía por delante en el segundo set, sin que Nadal pudiera contrarrestar su juego. Federer se había sobrepuesto en su juego y se hizo con el segundo set con relativa facilidad.

La clave del partido estuvo en el tercero de los set, que fue el que marcó el devenir del encuentro. Fue el set más disputado y donde se vieron los puntos más bonitos e impresionantes, donde los dos campeones mostraron lo mejor de su juego, donde se disputó cada punto. Cada golpe de uno de ellos era devuelto por el contrario con una respuesta aún más genial. Federer se había recuperado y lo estaba dando todo para ponerse por delante en el marcador y sentenciar el encuentro, consiguió varias ventajas con el servicio de Nadal, pero éste respondio a cada ventaja del suizo con sus mejores golpes demostrando la fortaleza mental que tiene. De esta manera se llegaba al tiebreak donde Nadal sentenció el set y quizás el partido sin dar la menor oportunidad a Federer.

El cuarto set fue una copia del segundo, con roturas de servicio por parte de ambos tenistas, parecía como si Nadal estuviera un poco más relajado después de la tensión del tercer set y este descanso fue aprovechado por Federer para adelantarse en el cuarto set rompiendo una vez más el servicio de Nadal y ganando el suyo sin grandes complicaciones.

Todo se decidiría en el último y decisivo set, los espectadores esperaban disfrutar de un set histórico y épico, como había ocurrido en el último Wimbledom. Pero las cosas fueron muy distintas, entonces fue cuando salió de nuevo la fortaleza tanto física como mental de Nadal que comenzó el set de manera arrojadora, rompiendo rápidamente el servicio de su rival. Federer se veía impotente para contrarrestar el juego de Nadal, se le veía perdido en la pista y completamente descentrado, era increible ver así al tenista suizo, en una situación en la nunca antes había estado. Y Nadal se aprovechó de la situación y siguió jugando como un rodillo para acercarse poco a poco al triunfo final que conseguiría despues de romper de nuevo el servicio de Federer y terminar con un brillante: 7-5, 3-6, 7-6, 3-6 y 6-2.

La entrega de premios fue tan emocionante como el partido, Federer sumido en lágrimas, entristecido por la derrota y sobre todo víctima de la impotencia de verse de nuevo derrotado por un ser sobrenatural, incansable, insaciable e imbatible. Federer tenía ante sí a su bestia negra, terrible enemigo pero al mismo tiempo entrañable amigo que le consoló en la derrota y le dedicó palabras de aprecio, elogio y cariño. Ambos han demostrado que son dos magníficos campeones, Federer ha reinado sin oposición durante los últimos cinco años y ahora tiene que entregar el trono a su sucesor que le superara en todos los aspectos; un digno sucesor para un gran maestro.

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