lunes, 8 de diciembre de 2008

Entre dos siglos. España, 1900

Para terminar la tarde en la sala de Exposiciones de la Fundación Mapfre pase a ver la tercera de las muestras que tenían lugar: "Entre dos siglos. España 1900", una exposicion que muestra una visión panorámica de las muchas tendencias y posibilidades plásticas que confluyen en un momento histórico concreto y crucial de nuestra historia: el paso del siglo XIX al XX tras el fracaso del 98.

En este contexto se incluyen artistas como Anglada Camarasa, Casas, Mir, Rusiñol, Meifrén, Nonell, Modest Urgell, Julio González, Manolo Hugué, el joven Picasso, Ricard Urgell, Raurich y un jovencísimo Dalí, que definen el ambiente de la Barcelona de 1900, en el que se superponen modernismo, simbolismo y postimpresionismo.

Otros autores que se pueden apreciar en la exposición son Torres García que alude a un incipiente clasicismo noucentista; el joven Sunyer, que pronto se convierte en el representante oficial de este movimiento; Vázquez Díaz, que tamiza la geometrización cubista con el filtro del postimpresionismo; Solana y Zuloaga, máximos representantes de la imagen pictórica de la España Negra; pero también su contrapartida, Sorolla y Pinazo, creadores de la imagen plástica de una España Blanca, festiva y alegre que se despliega a la luz del mediterráneo y alcanza un enorme éxito internacional; Julio Romero de Torres, o Viladrich, que proponen una imagen entre castiza e inquietante de personajes que se mueven entre la literatura y la realidad; Darío de Regoyos, emblema de la conexión con el postimpresionismo internacional; Echevarría, Iturrino o Arteta, que representan la penetración de los lenguajes de vanguardia internacionales en la pintura vasca; así como unos jovencísimos Miró y Dalí, que experimentan con los lenguajes de la modernidad antes de encontrar su ruta hacia el surrealismo.

La exposición tiene muchas cosas interesantes, desde el principio al fin, y con tanta variedad de artitas, de obras, de estilos, de luces y de colores, seguro que habrá algo que el guste a cada uno de los visitantes que se acerquen a la misma. Y la cosa comienza desde el inicio con dos preciosos paisajes, oscuros y sombrios pero hermosos, se trata del "Atardecer" de Modest Urgell y "Paisaje Nocturno" de E. Meifren i Roig, que dibujan dos ambientes misteriosos donde domina la oscuridad de la noche, las sombras apenas contorneadas por la luz de la luna. Desde los relatos de Zuloaga tanto de la nobleza o burguesia dominante de la época como del pueblo llano que malvivia en esos, hasta los castizos retratos femeninos de Julio Romero de Torres se muestra la cara de los españoles que vivieron ese cambio de siglo tan peculiar y tan lleno de contradicciones.

La parte central de la exposición esta compuesta por una serie de cuadros de Sorolla que iluminan la sala donde se encuentran. Sorolla siempre atrapa al espectador con su luz y su color, presenta sus figuras de niños bañandose en la playa, sus marinas, sus cuadros familiares, todos ellos tan luminosos, tan cotidianos, tan cercanos al espectador que parece disfrutar de la playa tanto como el propio pintor cuando plasmó esas escenas.

En las siguientes salas se podían apreciar algunas de las obras de juventud de pintores que han marcado un hito en la historia de la pintura universal, como son Dalí y Picasso. Se pueden admirar algunas obras figurativas del primer Picasso y su posterior evolución hacia el cubismo; así como varios ensayos impresionistas de Dalí compuestos durante la década de los años 20.

Por último hubo dos pintores que no conocía y que me llamaron muchísimo la atención, se trata de los catalanes Santiago Rusiñol y Ramón Casas cuyas obras modernistas están llenas de fuerza, reflejan la vida cotidiana de finales de siglo principalmente a traves de figuras femeninas que pasean por la calle, se mecen en una silla o se miran al espejo. Santiago Rusiñol fue un solo un hábil pintor sino que también destacó en el mundo de la literatura, su pintura aparece influenciada por los impresionistas y destaca por su temática paisajista, tanto rural como urbana, retratos y composiciones simbólicas de inspiración modernista; entre sus obras más importantes hay que destacar: "Interior con figura femenina" o "La morfina". En el caso de Ramón Casas célebre por sus retratos, caricaturas y pinturas de la elite social, intelectual, económica y política de Barcelona, Madrid y París, y junto con Rusiñol fundador del movimiento modernista en Barcelona; entre sus obras expuestas se podría destacar: "Un patio" o "Entre dos luces".

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