martes, 11 de noviembre de 2008

La aventura equinoccial de Lope de Aguirre. Ramón J. Sender

No es que la novela histórica sea una de mis pasiones pero tengo que reconocer que esta obra me ha dejado un buen sabor de boca. Se trata de una obra muy bien escrita, se nota que el autor es un "escritor profesional" no como ocurre con otras novelas históricas escritas por periodistas o incluso por historiadores que si bien conocen a la perfección los acontecimientos, el ambiente y la época de la que van a escribir les falta la fluidez de un escritor habituado a narrar historias. En este caso la obra tiene todo lo bueno de la novela y lo mejor de la historia, es una obra magnífica, que consigue transmitir al lector todos los aspectos históricos en los que se encuadra el relato y engancharle al mismo tiempo con los personajes que deambulan por la historia. La obra está perfectamente documentada, el autor conoce a la perfección la historia de Lope de Aguirre y de esa manera consigue engarzar una obra redonda.

Ramón J. Sender narra la historia de uno de los aventureros y conquistadores españoles más conocidos, Lope de Aguirre un aguerrido aventurero, curtido en mil batallas y expediciones por todo el Nuevo Mundo, participante en las guerras civiles del Perú, descubridor y soldado que se embarca en la expedición de Pedro de Ursúa que trata de descubrir la mítica ciudad de "El Dorado". Aguirre comienza la aventura como un soldado más, sin nombre, sin cargo pero que poco a poco se va haciendo un hueco y va adquiriendo más y más importancia en el grupo, iniciando o fomentando conspiraciones que le van aupando en el escalafón de la expedición hasta convertirse en su cabeza visible. Desde el principio no se obsesiona por el oro y las riquezas de "El Dorado", para él las riquezas no están perdidas en el Amazonas en ciudades que emergen de lagos perdidos sino en la propia capital de Perú, y por ello hay que volver a Perú y derrocar a los administradores reales, hacerse con el poder, conseguir las riquezas y declarar la independencia de Perú con respecto al rey de España. Cuando Ursúa se opone a sus ambiciones consigue que sea asesinado y crea un nucleo duro a su alrededor al que denomina Marañones que repudian la autoridad de Felipe II y se declaran independientes de la soberanía española.

Desde ese momento cambia el objetivo de la expedición, ya no se busca "El Dorado" si no el regreso a Perú por el camino más rápido, que no es otro que seguir bajando por el Amazonas, remontar la costa oriental de Brasil y llegar hasta Panamá desde donde deberían cruzar el estrecho y bajar por el Pacífico hasta el Perú. Y comienza entonces una oleada de miedo y de terror, todo el que se opone a Aguirre y a sus objetivos es asesinado, convierte a un grupo de negros de la expedición en sus verdugos particulares que se encargan del trabajo sucio. Todos son sospechosos, el menor síntoma de desidencia, de desidia o de abandono a los objetivos son castigados con la pena capital, en secreto o en público, y no se salvan religiosos, nobles o mujeres. La escalada de terror continua según los marañones bajan por el Amazonas, solo hay unidad cuando se enfrentan a los indios o nativos de las orillas del rio. No le bastaban las riquezas, quería el honor que otros conquistadores lograron antes y, en su delirio, mató a quien conspiraba contra él y conspiró para que los que le estorbaban se mataran entre sí.

Al llegar a la desembocadura del rio la expedición ha quedado completamente diezmada, más de la mitad de los que iniciaron el camino habían muerto a manos de los verdugos de Lope de Aguirre, las flechas envenenadas de los indios o las espadas de sus compañeros en disputas y conspiraciones por el poder. La subida hasta Panamá no es menos sangrienta que el descenso por el Amazonas, al llegar a la isla Margarita toman la ciudad y derrocan a las autoridades reales, asesinando a sus representantes y a todos aquellos que no se quieren unir o ayudar a la expedición. Pero es precisamente ahí, cuando el terror se desorbita hasta límites insospechados, cuando comienzan las primeras disensiones importantes; algunos fugados llegan al continente e informan a las autoridades de la rebeldía de Lope de Aguirre, lo que le obliga a cambiar sus planes y desde la isla Margarita se dirige directamente a las tierras de Nueva Granada o Santa Fé.

Lope de Aguirre con su cada vez más diezmada tropa desembarca en las proximidades de Barquisimeto y comienza a asolar los territores del virreinato, derrochando un terror sin límite. Las autoridades locales se organizan pero no pueden oponer resistencia al poder de la tropa de Aguirre, cada vez más reducida, pero curtida en mil batallas, organizada y perfectamente equipada. La única esperanza de las autoridades es que el poder de Lope de Aguirre se vaya debilitando y aumenten las deserciones de sus incondicionales debido al terror fomentado por Aguirre. Y asi va sucediendo, Aguirre se va quedando cada vez más solo y sus tropas desertan esperando el perdón y el indulto real, hasta que sólo y abandonado por todos asesina a su propia hija y es muerto por la espalda por aquellos que habían sido instrumento de su terror.

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